Grounding: por qué caminar descalzo vuelve a interesar a la ciencia

El contacto directo con la tierra podría influir en el estrés, el descanso y el equilibrio del sistema nervioso.
Caminar descalzo sobre césped, arena o tierra es una práctica tan antigua como el propio ser humano. Sin embargo, en los últimos años, el llamado grounding o earthing ha vuelto a despertar interés, no solo desde corrientes relacionadas con el bienestar natural, sino también desde algunas líneas de investigación científica.
La idea es sencilla: entrar en contacto directo con el suelo a través de los pies. Pero detrás de este gesto aparentemente cotidiano, algunos estudios sugieren que podrían producirse efectos relacionados con la regulación del estrés, la calidad del sueño o la respuesta inflamatoria del organismo.