¿No descansas bien? Tres hábitos que pueden estar saboteando tu sueño

Dormir mal no siempre significa tener insomnio. A veces, el problema empieza mucho antes de meterse en la cama: en el uso del móvil por la noche, en una cena demasiado pesada, en una copa de alcohol o en horarios que cambian cada día como un reloj sin dueño.
El descanso es uno de los pilares más importantes para la salud. Mientras dormimos, el organismo regula funciones hormonales, inmunitarias, metabólicas y neurológicas. Por eso, cuando el sueño falla de forma repetida, no solo aparece cansancio: también pueden verse afectados el estado de ánimo, la concentración, la energía, el apetito y la capacidad para afrontar el día.