Dolor de cuello y espalda: cuando la postura diaria empieza a pasar factura

Pasar muchas horas frente al ordenador, mirar el móvil con la cabeza inclinada o conducir durante largos periodos puede parecer inofensivo. Sin embargo, el cuerpo va registrando esas posiciones repetidas como si fueran pequeñas gotas cayendo siempre sobre la misma piedra.
Con el tiempo, pueden aparecer tensión cervical, rigidez en los hombros, dolor de espalda, sensación de carga en la zona lumbar o incluso molestias que se extienden hacia la cabeza, los brazos o las manos.
La causa no siempre es una lesión grave. Muchas veces se trata de una combinación de posturas mantenidas, falta de movimiento, estrés, debilidad muscular y hábitos diarios poco ergonómicos.