Reír también es salud

Reír parece algo sencillo, casi automático. Una conversación divertida, una anécdota inesperada, una película, un gesto cotidiano o una broma compartida pueden activar una respuesta muy poderosa en el cuerpo: la risa.
Y aunque no sustituye una alimentación equilibrada, el descanso, la actividad física ni el acompañamiento profesional cuando existe malestar emocional, la risa sí puede formar parte de una vida más saludable.
Porque una carcajada no solo se queda en la cara. También puede influir en el estrés, el estado de ánimo, la conexión social y la sensación general de bienestar.