¿Te ha pasado que, en los días de más calor, te sientes sin fuerzas, sin ganas de nada, con una fatiga que no se explica del todo? Te levantas cansado, cualquier esfuerzo parece demasiado, y si puedes, vuelves a tumbarte. No estás solo. Y lo mejor de todo: tiene una explicación médica.
En esta entrada te contamos qué ocurre en tu cuerpo cuando hace calor extremo y por qué es normal sentirse así. También te damos algunos consejos para protegerte.

Fuente: Unsplash. Abbie Bernet
Tu cuerpo está trabajando sin parar (aunque no lo notes)
Cuando las temperaturas son elevadas, tu organismo activa una serie de mecanismos para evitar un sobrecalentamiento. Su prioridad es mantener una temperatura corporal estable y proteger el funcionamiento de tus órganos vitales.
Para ello, el cuerpo envía más sangre a la piel, que es donde se libera el calor a través del sudor. Esto se consigue dilatando los vasos sanguíneos periféricos, lo que provoca una bajada de la presión arterial.
¿Resultado? Menos oxígeno llega a músculos y cerebro, y por eso te sientes sin energía, con sensación de debilidad e incluso mareos.
Sudor, deshidratación y pérdida de minerales
Con el aumento del calor, también sudas mucho más. Aunque esto es necesario para regular la temperatura, conlleva consecuencias importantes:
Fatiga adicional y calambres musculares: son signos claros de desequilibrio mineral.
Pérdida de agua: genera deshidratación si no repones líquidos con frecuencia.
Pérdida de minerales esenciales: como el sodio, el magnesio o el potasio, fundamentales para el buen funcionamiento muscular y neurológico.
No es flojera, es autorregulación
Es importante entender que esta sensación de cansancio, apatía o incluso somnolencia no es debilidad ni pereza. Es una respuesta fisiológica normal ante el esfuerzo que tu cuerpo realiza para evitar un golpe de calor.
De hecho, en los casos más extremos, la fatiga por calor puede ser un síntoma previo al agotamiento térmico o a un golpe de calor, por lo que conviene no ignorarlo.
¿Qué puedes hacer para evitarlo?
Aquí van algunas recomendaciones sencillas y efectivas para proteger tu salud en días de mucho calor:
Reposa cuando tu cuerpo lo pida.
Hidrátate constantemente, incluso si no tienes sed.
Evita las comidas copiosas y apuesta por alimentos ligeros y frescos.
Reduce la actividad física en las horas centrales del día.
Usa ropa ligera y transpirable.
Refresca el ambiente: ventila bien, utiliza ventiladores o aire acondicionado con moderación.
En Ability Salud, te ayudamos a cuidar tu salud en verano.
Si te sientes especialmente fatigado, sufres bajadas de tensión, deshidratación frecuente o notas que el calor te afecta más de lo normal, nuestro equipo médico puede ayudarte a prevenir riesgos, evaluar tu estado general y ofrecerte orientación personalizada para sentirte mejor.
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