Tomar un medicamento parece un gesto sencillo: abrir el envase, seguir la pauta y tragarlo con agua. Sin embargo, muchas personas modifican la forma de los comprimidos o cápsulas para facilitar la toma: los parten, los trituran, los disuelven o abren las cápsulas antes de ingerirlas.
Aunque pueda parecer una solución práctica, no siempre es seguro. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios advierte que manipular medicamentos sólidos orales puede alterar su eficacia terapéutica y provocar reacciones adversas, por lo que debe evitarse salvo que el prospecto o un profesional sanitario lo indiquen expresamente.
No todos los comprimidos están hechos para partirse
La forma de un medicamento no es casual. Un comprimido, una cápsula o una pastilla pueden estar diseñados para liberar el principio activo en un lugar concreto del aparato digestivo, a una velocidad determinada o durante varias horas.
Cuando se parte, tritura o disuelve un medicamento que no está preparado para ello, se puede modificar la cantidad de principio activo que llega al organismo y el momento en el que lo hace. Esto puede reducir su efecto, aumentarlo de forma inesperada o irritar el sistema digestivo.
En algunos casos, partir una pastilla no solo cambia la comodidad de la toma. Cambia el comportamiento del medicamento.
Los medicamentos más delicados
Hay ciertos casos en los que la manipulación puede ser especialmente peligrosa. Entre ellos se encuentran los comprimidos de liberación prolongada o controlada, porque están pensados para liberar el fármaco poco a poco. Si se trituran o mastican, el principio activo puede liberarse demasiado rápido.
También requieren precaución los comprimidos sublinguales, los medicamentos con recubrimiento especial, las cápsulas, los fármacos con dosis muy ajustadas y aquellos en los que una pequeña variación puede cambiar mucho el resultado del tratamiento.
Por eso, la presencia de una ranura no siempre significa que el comprimido pueda dividirse para cualquier uso. En algunos casos permite partirlo para facilitar la toma; en otros, puede estar relacionada con la fabricación o no garantizar una división exacta de la dosis. Ante la duda, siempre conviene consultar.
Qué riesgos puede tener triturar o abrir un medicamento
Manipular un medicamento puede provocar varios problemas: pérdida de eficacia, aparición de efectos secundarios inesperados, irritación digestiva o exposición accidental a la sustancia por parte de quien lo prepara.
Esto último es especialmente importante en determinados tratamientos, como algunos fármacos hormonales, citotóxicos o medicamentos que no deberían entrar en contacto directo con la piel o las mucosas.
Además, si una persona toma varios medicamentos, modificar uno de ellos sin indicación puede alterar el control del tratamiento y dificultar saber por qué aparece un efecto no deseado.

¿Y si una persona no puede tragarlo?
La dificultad para tragar comprimidos es frecuente en niños, personas mayores o pacientes con determinados problemas de salud. Pero la solución no debe improvisarse.
En muchos casos existen alternativas: formulaciones líquidas, comprimidos bucodispersables, sobres, dosis diferentes o medicamentos equivalentes con otra presentación. La clave está en buscar una opción segura, no en modificar el medicamento por cuenta propia.
Antes de partir, triturar, disolver o abrir una cápsula, es recomendable revisar el prospecto y consultar con el médico, farmacéutico o profesional sanitario de referencia. La AEMPS también recuerda que puede consultarse la información del medicamento en CIMA, su centro de información online.
Ability Salud: medicarse también requiere criterio
En Ability Salud recordamos que el uso correcto de los medicamentos forma parte del cuidado de la salud. Una pequeña modificación puede parecer inofensiva, pero en algunos tratamientos puede cambiar la dosis, la absorción o la seguridad.
No se trata de alarmarse, sino de consultar antes de actuar. Si un medicamento cuesta tragarlo, produce molestias o genera dudas, lo adecuado es buscar una alternativa con acompañamiento profesional.
Porque tomar bien un tratamiento no consiste solo en cumplir el horario. También consiste en respetar cómo ese medicamento ha sido diseñado para actuar.